Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas

Amor

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La fiebre me supera, y me encuentro fatal. No para de subir, y cada vez
estoy peor. Empiezo a tener visiones febriles, y a los pies de mi cama
está ella. Un vaso de agua en mi mesilla, y paños empapados de alcohol
para la fiebre.
“Cariño”,susurro como puedo,”Tengo visiones”
“Lo se” me contesta ella, con una sonrisa en la cara.
Me tomo las pastillas de la mesilla, con el agua que había allí.
Me la bebo de un trago, y me duermo. O al menos lo intento.

Durante mi duermevela noto susurros de aliento, sus besos
en mi mejilla, como me cambia los paños de alcohol y me arropa.

Y así durante tres días, mi esposa no se separa de mi cama,
me trae agua y bebidas isotónicas, los medicamentos y
se encarga de bajarme la fiebre. Pero algo me mantiene
intranquilo, y son las visiones. Son perturbadores,
aunque ella siempre esté allí.

Finalmente, al tercer día me puedo levantar por mi propio pie.
Me pongo el termómetro, la fiebre ha bajado. Ella no está en
casa, asi que beso su foto en agradecimiento. Me encuentro
muy bien, asi que decido sorprenderla. Bajo a la calle y le
compro un ramo de flores bien bonito, cojo el coche y me
dispongo a ir a buscarla.

Llego al lugar y saludo al guarda de la puerta. Busco entre
las interminables hileras, y finalmente la encuentro.

“Hola cariño” le susurro aunque no hay nadie más.
“Gracias por cuidarme aún” y sin esperar una respuesta, dejo
las flores en su lápida, mientras beso la foto que hay en ella,
la misma que llevo en mi cartera y que conservo en mi casa.

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Amor

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Con el sabor de tus besos,
aún sobre mis labios,
con tu olor almizclado, sutil, penetrante
sobre mi cabellera peinada de estrellas,
mientras el tacto de tus manos,
aún pasea sinuoso por mi piel,
beberé el agua de tu boca,
y tomaré tu cuerpo arcilloso
bajo mis dedos,
y besaré tus párpados cerrados y claros,
donde siempre reluce
la sombra del tiempo.
Mi cuerpo se abre a ti,
hambriento, como la fértil tierra
a la mano, ruda y torpe,
del agricultor y su simiente.
Amor…