Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas

Que te vaya bien, amor. (La respuesta)

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Esta es la respuesta a la carta que escribí ya hace muchos meses. Tenía pensado dejarla guardada, pero las heridas de mi corazón han ido sanando poco a poco así que he decidido terminar lo que empecé.

Juan Carlos, te escribo porque recibí tu carta… Estoy aquí en España y hace mucho que no te veo. Tus palabras son muy sinceras y la verdad siento el deseo de verte también.

Tu sabes que nunca fue mi decisión irme y dejarte. Mi madre tiene un trabajo muy rentable aquí. Cuando me dijo que tenía que venirme a vivir con ella, lo primero que pensé fue en ti. Pensé que me iba y que todas las cosas que soñé hacer contigo se quedaban ahí, junto con todos los momentos y recuerdos que pasamos los dos.

Le dije a mama que no quería irme. Pero ella lo vio solo como uno más de mis arranques de rebeldía, entonces hablo con mi hermano mayor, y como te lo imaginaras él no me apoyo ni un poquito. Le dijo que yo no era obediente en nada de lo que me pedía. Y que siempre llegaba tarde por las noches. También le hablo de ti. Le dijo que eras la mala influencia que provocaba mi rebeldía. Entonces caí en la cuenta que ninguno de ellos podía entenderme.

Llore mucho pero me resigne a venir… camine los pasos en el aeropuerto en dirección a un gran avión como oveja que se dirige al matadero, en cuanto subí y mire por la ventana, y mientras el capitán del avión decía algunas palabras por el altavoz que no puse atención. Pensaba que toda mi vida estaba a punto de cambiar. Estaba dejando todo lo que conocía para ir a un país donde nadie me conocía, y donde no tenía nada en común con nadie. Pero ninguna razón que yo pudiera darles era importante para ellos.

Mire desesperada por la ventana del avión pensando que en algún momento vendrías, pero nunca llegaste y es normal que haya sido así. Después de todas las cosas que te dije…

Pensé que era la única manera de sentir desapego por ti. Y cuando te vi dar la vuelta para irte, sentí el deseo de salir corriendo ir abrazarte y perderme en tus besos,
Nada de eso sucedió y el avión ya había despegado.

Los primeros días llore mucho tu recuerdo, logre sobrevivir gracias a una fotografía que nos sacamos el día que nos conocimos en la iglesia, inmediatamente nos llevamos muy bien.

Tanto así que nos tuvieron que pedir que nos calláramos o saliéramos, porque estando en la última fila no podíamos dejar de reír. ¿Verdad que tu también lo recuerdas?

Tu carta ha sido como un puñal que traspasa hasta el último rincón de mí ser. No quiero que dudes ni por un segundo que te ame con toda mis fuerzas. Pero el destino nos separo…

No sé si algún día regrese. Por eso debes continuar adelante. Solo piensa que cuando sueñes conmigo yo también lo estoy haciendo contigo. Quiero que busques una bella chica y te vuelvas a enamorar, nadie puede saber que sucederá en el futuro tal vez y nos volvamos ver. Hasta entonces QUE TE VAYA BIEN AMOR…

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Que te vaya bien, amor. (La respuesta)

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Esta es la respuesta a la carta que escribí ya hace muchos meses. Tenía pensado dejarla guardada, pero las heridas de mi corazón han ido sanando poco a poco así que he decidido terminar lo que empecé.

Juan Carlos, te escribo porque recibí tu carta… Estoy aquí en España y hace mucho que no te veo. Tus palabras son muy sinceras y la verdad siento el deseo de verte también.

Tu sabes que nunca fue mi decisión irme y dejarte. Mi madre tiene un trabajo muy rentable aquí. Cuando me dijo que tenía que venirme a vivir con ella, lo primero que pensé fue en ti. Pensé que me iba y que todas las cosas que soñé hacer contigo se quedaban ahí, junto con todos los momentos y recuerdos que pasamos los dos.

Le dije a mama que no quería irme. Pero ella lo vio solo como uno más de mis arranques de rebeldía, entonces hablo con mi hermano mayor, y como te lo imaginaras él no me apoyo ni un poquito. Le dijo que yo no era obediente en nada de lo que me pedía. Y que siempre llegaba tarde por las noches. También le hablo de ti. Le dijo que eras la mala influencia que provocaba mi rebeldía. Entonces caí en la cuenta que ninguno de ellos podía entenderme.

Llore mucho pero me resigne a venir… camine los pasos en el aeropuerto en dirección a un gran avión como oveja que se dirige al matadero, en cuanto subí y mire por la ventana, y mientras el capitán del avión decía algunas palabras por el altavoz que no puse atención. Pensaba que toda mi vida estaba a punto de cambiar. Estaba dejando todo lo que conocía para ir a un país donde nadie me conocía, y donde no tenía nada en común con nadie. Pero ninguna razón que yo pudiera darles era importante para ellos.

Mire desesperada por la ventana del avión pensando que en algún momento vendrías, pero nunca llegaste y es normal que haya sido así. Después de todas las cosas que te dije…

Pensé que era la única manera de sentir desapego por ti. Y cuando te vi dar la vuelta para irte, sentí el deseo de salir corriendo ir abrazarte y perderme en tus besos,
Nada de eso sucedió y el avión ya había despegado.

Los primeros días llore mucho tu recuerdo, logre sobrevivir gracias a una fotografía que nos sacamos el día que nos conocimos en la iglesia, inmediatamente nos llevamos muy bien.

Tanto así que nos tuvieron que pedir que nos calláramos o saliéramos, porque estando en la última fila no podíamos dejar de reír. ¿Verdad que tu también lo recuerdas?

Tu carta ha sido como un puñal que traspasa hasta el último rincón de mí ser. No quiero que dudes ni por un segundo que te ame con toda mis fuerzas. Pero el destino nos separo…

No sé si algún día regrese. Por eso debes continuar adelante. Solo piensa que cuando sueñes conmigo yo también lo estoy haciendo contigo. Quiero que busques una bella chica y te vuelvas a enamorar, nadie puede saber que sucederá en el futuro tal vez y nos volvamos ver. Hasta entonces QUE TE VAYA BIEN AMOR…