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15/01/10
DARKANH

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EL FINAL DE BLANCO OMEGA 2ª PARTE
Este es el final de la serie de las aventuras de Blanco Omega... Aitor Daniel y compañía volverán con más aventuras dentro de un tiempo... Zanx a tod@s aquell@s que habéis seguido sus aventuras...
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EL FINAL DE BLANCO OMEGA

2ª PARTE

RESUMEN 1ª PARTE


Tras ayudar a Cheng Li a vencer a su enemigo, Aitor Daniel marcha a su casa para encontrarse con un misterioso mensaje en su correo Hotmail. Un mensaje que le habla de un secreto.
Ese mismo día, su madre y su padre son amenazados por teléfono, y él es atacado por dos androides, de los que logra librarse, aunque sin poder evitar que destrocen el piso de su madre.
Ahora, Blanco Omega tiene en su poder un montón de fotografías y una nota amenazadora. Pero… ¿Quién es su nuevo y misterioso rival, y cuánto sabe realmente de él…?

CAPITULO 1º
EL MISTERIO REVELADO

20:30 de la noche. Valencia. Laboratorio de Ismael Beltrán…
-Y bien, ¿tienes algo?
-Sí, tengo algo –el joven genio sonríe orgulloso mientras muestra a su invitado los resultados de su investigación-; aparte de sus capacidades ofensivas, los robots que te atacaron estaban equipados con un sistema de grabación de los más sofisticado.
-O sea, llevaban una cámara de video incorporada.
-Bueno. Una cámara de video de última generación, de las que no se encuentran en las tiendas –Beltrán toma la cabeza del androide y la manipula hasta lograr que se abra en dos mitades idénticas, una vez hecho esto, extrae un disco diminuto.
-¿Qué es eso? Parece un dvd en miniatura.
-Esto es la memoria del robot, aquí está todo lo que querías saber acerca de tu misterioso enemigo.
-¿Y, a qué esperas para mostrármelo?
-Ya voy, ya voy –Beltrán, introduce el mini disco en un reproductor de laser-disc y-… ¡Voila! Aquí tienes. Todo tu combate con los dos androides grabado y, si buscamos más atrás… Ese es tu rival –en la pantalla del reproductor aparece una imagen. La imagen de alguien embutido en lo que parece ser una armadura de alta tecnología o un cuerpo cibernético-; ¿lo conoces?
-No, es la primera vez que le veo, y eso me preocupa.
-¿Por qué?
-Bueno, si un tipo al que no conozco sabe tanto de mí… ¿Cuánto no sabrán mis otros enemigos tales como Doctor Apocalipsis o JUSTICIA SUPREMA?
-Te entiendo –Ismael para la imagen en el reproductor y queda mirando con atención-. ¿Estás seguro de que no conoces de nada a este tipo?
-No, de nada. Bueno, creo que debo irme, el crimen no descansa, ya sabes –Blanco Omega abre ventana del laboratorio y se dispone a salir volando, cuando añade-: Muchas gracias por todo, sabía que podía confiar en ti.
Mientras tanto, en casa de María José…:
-¿Dónde dices qué ha ido Aitor?
-Imagino que estará con su chica, ya es mayorcito.
-Ya, pero si mal no recuerdo, ayer mismo alguien intentó matarte, yo estaría preocupada.
-Bueno, de algo hay que morir.
-Yo preferiría morir de una manera menos horrible, la verdad.
En ese momento, suena el móvil de Manoli.
-¿Diga?
-Si quiere que su hijo siga con vida mañana, haga todo lo que le digo.
-S-sí, hable, le escucho.
-¿Quién es? –La dueña de la casa hace un gesto a su amiga, que responde con otro gesto, pidiéndole silencio.
-Salga ahora mismo de donde esté y diríjase a la vieja Parroquia de San José. Vaya sola. Le espero en diez minutos.
Tras pedir a su amiga que no se le ocurra llamar a la Policía, una vez su misterioso interlocutor ha colgado, Manoli sale del piso y se encamina hacia el lugar de la cita, dejando a María José preocupada y sin saber qué hacer, y sin saber si hacer caso o no a su mejor amiga.
Finalmente, opta por seguirla de cerca, hasta el lugar indicado por el misterioso interlocutor telefónico, escondiéndose entre las sombras para no ser vista.
Manoli, por su parte, llega a la abandonada Parroquia y espera…
Por fin, una figura mecánica, hace acto de presencia, tomando a la madre de nuestro héroe por sorpresa, atacándola con una leve descarga eléctrica que la noquea, haciendo que caiga desmayada.
-¿¡Quién demonios te crees que eres!? –María José, al ver esto, reacciona con rabia, saliendo de su escondite y enfrentándose al criminal, que ya ha cargado con el cuerpo inerte de Manoli en brazos-. ¡Suéltala ahora mismo o llamo a la Policía!
-¡Silencio, señora Cuevas! –El villano mueve su mano, lanzando contra María José una nueva descarga eléctrica, que a punto está de acabar con su vida.
Después, y creyéndola muerta, la abandona, alejándose volando con su carga en brazos en dirección al cementerio local.
Cinco minutos más tarde, bajo el camposanto de Torrente…
-¿Q-qué hago yo aquí, d-donde estoy? –Manoli Ortega se recupera del ataque eléctrico para encontrarse con que su captor la ha atado a una mesa de metal.
-Hola, señorita Ortega. ¿Está cómoda?
Manoli calla al reconocer a los tecnoides desconectados que la rodean.
-Espero que sí, va a pasar aquí un buen rato.
En ese preciso instante, en Cheste, el padre de Aitor Daniel corre una suerte parecida y, pocos minutos más tarde, también el hombre termina haciendo compañía a su exmujer en la cueva subterránea bajo el cementerio.
-Ah, queda menos para reunir de nuevo a la familia Díaz Ortega.
-¿Danny, estás bien? –Manoli intenta reanimar a su expareja, hablándole en susurros en un intento por no ser oída por su secuestrador. Pero es en vano, ya que el villano parece poseer un oído ultrahumano, y la mujer es reprendida con cierta condescendencia por parte del criminal
-¿Q-qué, d-donde estoy, qué ha pasado? –Finalmente, Daniel recupera la consciencia y mira a su alrededor entre consternado y asustado.
Su captor, por su parte, se limita a observarlos con una cruel sonrisa en los labios.
Finalmente y una vez que sus dos prisioneros han dejado de forcejear con las ataduras metálicas, habla…
-Imagino que se preguntan qué hacen aquí y quién soy yo, ¿verdad señores?
-Más bien me pregunto cuánto tardará Blanco Omega en patearte el culo, jodido loco hijo de puta –Manoli aprieta los dientes con rabia.
-Ah, sí, Blanco Omega. ¿O tal vez deberíamos decir Aitor Daniel?
-¿Cómo sabe eso?
-Digamos que he seguido muy de cerca sus andanzas desde el principio.
-Ya, eso está claro. ¿Pero, por qué?
-¿¡Por qué, por qué!? –Con el rostro contraído por la rabia, el villano se inclina sobre Manoli-. ¡Porqué yo era el verdadero merecedor de poseer la Fuerza Omega! Si no hubiese sido por aquel maldito accidente…
-¿¡Jorge, eres Jorge el amigo de mi hijo!? –La mujer no puede creer lo que está oyendo-. ¡Es imposible, estás muerto y enterrado en este mismo cementerio!
-Pues ya ve que no, señorita Ortega, ahora me hago llamar Tecnócrata –el villano se aparta de ambas camillas metálica y se encamina hacia la salida del complejo subterráneo.




































CAPITULO 2º
LA TRAMPA

Es casi medianoche en Torrente, y Blanco Omega acaba de tener un extraño presentimiento que incluye a sus padres.
Se encuentra cerca de su casa, cuando algo llama poderosamente su atención y, curioso por naturaleza, desciende desde las alturas para ver de qué se trata.
-¿María José? –Cuando descubre de quien se trata, corre a socorrerla.
Por su parte, María José, que acaba de recuperarse de la descarga recibida por parte de Tecnócrata, a punto está de gritar espantada al ver al joven acercarse a ella.
-Tranquila –el joven duda un momento, pero después se lo piensa mejor y decide quitarse la máscara-. Soy yo, Aitor.
-¿¡Aitor!? –La mujer se levanta del suelo ayudada por el hijo de su amiga, y se abraza a éste, sollozando desconsolada.
-¿Qué pasa? ¿Y mi madre?
-Se la llevó. Me atacó y se la llevó –la mujer parece en estado de shock, y no deja de mirar al joven-. ¡Tenemos que avisar a la Policía!
-¡Hey, espera! –Aitor Daniel la sujeta por el brazo-. Soy Blanco Omega, ¿recuerdas? Esto es asunto mío.
-¿¡Eres Blanco Omega!? –Repite ella como perdida en sueños.
-Sí, una vez te deje en casa, me dirás hacia dónde se la llevó e iré a buscarla.
-Hacia el cementerio. Se la llevó hacia el cementerio –agotada, María José deja caer la cabeza sobre el hombro del muchacho.
Diez minutos más tarde, una vez ha llevado a la mujer a su casa, Blanco Omega vuela hacia el cementerio local.
En ese instante, bajo el camposanto…
-Ah, por fin ha llegado nuestro invitado de honor –Tecnócrata sonríe mientras contempla la pantalla de vigilancia que le permite ver lo que sucede en el exterior del complejo subterráneo-. Tenemos que recibirlo como se merece. ¿No creen? –Se vuelve hacia sus dos prisioneros.
Al momento, en el exterior, varios misiles de gran poder destructivo salen disparados hacia Blanco Omega.
-¡Mierda! –Por suerte, los reflejos de nuestro héroe funcionan a la perfección, y no le cuesta demasiado esquivar los potentes proyectiles volando fuera de su alcance y haciéndolos estallar con varias descargas de energía granate.
Tras deshacerse de los misiles, desciende a tierra y se dispone a iniciar la búsqueda de su madre, cuando…
-Eres difícil de matar, pero el Amo te quiere muerto.
-¿Vosotros otra vez? -Blanco Omega se prepara para hacer frente a la nueva pareja de tecnoides que acaban de hacer acto de presencia, apareciendo ante él prácticamente de la nada-. ¿Cuántos sois?
-Más de los que puedas soportar, humano –el primero de los dos nuevos tecnoides lanza sobre el joven una descarga de energía electromagnética de alta intensidad, haciéndole perder el equilibrio y caer a tierra. Una vez en el suelo, ambos androides se lanzan sobre él y comienzan a golpearlo con puños y patadas, hasta dejarlo semiinconsciente.
Cuando recupera el conocimiento se encuentra, al igual que sus padres, atado a una camilla con agarraderas de metal y rodeado de aparatos de alta tecnología y tecnoides desconectados.
-¡Hola Aitor Daniel! ¿Estás cómodo, “amigo”?
-¡Suelta ahora mismo a mis padres y enfréntate a mí, capullo!
-¡Hey, tranquilo, “colega”! ¿No era así cómo te gustaba llamarme “colega”?
-¿¡Qué estás diciendo!?¡No te conozco de nada! –Blanco Omega forcejea con sus ataduras, sin éxito.
-Cariño –la voz de su madre suena junto a él-, sí le conoces. Es tu amigo Jorge.
-¿¡Jorge!? ¡Imposible, está muerto!
-Eso mismo dije yo, de verdad, pero, al parecer, nos equivocamos, y ahora pretende hacerse con el poder de la Fuerza Omega, aunque sea a las malas.
-¡Silencio! –Tecnócrata se acerca a su prisionero más joven y comienza a acariciarle los cabellos con su robótica mano derecha-. Tu madre tiene razón, desde que hace casi dos años descubrí que tú eras Blanco Omega, siempre he tenido la sensación de que la denominada Fuerza Omega me pertenecía a mí y no a ti, y que sólo el accidente me impidió convertirme en lo que tú eres ahora. Pero eso va a cambiar. Tengo los medios para drenar la energía de tu interior y pasarla a mi cuerpo mejorado gracias a la robótica y los desvelos de mi fallecido benefactor.
-Está bien, Jorge. Quizás yo no fuera el legítimo beneficiario de la Fuerza Omega. ¡Pero yo no lo pedí! –Blanco Omega está a punto de romper una de sus ligaduras, pero, por desgracia, su captor se da cuenta y decide aumentar la presión de las ataduras metálicas.
-Ah, no. No intentes escapar. No antes de escuchar la historia de cómo me convertí en Tecnócrata…
























































CAPITULO 3º

LA HISTORIA DE TECNOCRATA


-¿Y bien, cuándo piensas empezar con tu interesante historia? –Blanco Omega sigue forcejeando con sus ataduras mientras espera a que su captor comience a hablar.
-Oh, sí, tranquilo, tenemos todo el tiempo del Mundo, no hay prisa. Pero, parecéis impacientes por conocer mi relato, y me considero un anfitrión excelente –Tecnócrata se inclina nuevamente sobre la camilla donde reposa su joven prisionero-. Seguro que piensas que tu experiencia más allá de la muerte te resultó traumática, ¿verdad querido “amigo”? –hace un gesto con la mano, evitando que Blanco Omega pueda replicar a esta aseveración-. ¡Pero yo te aseguro que la mía fue mucho más traumática! Tú saliste ileso del accidente, pero yo no, yo sufrí horriblemente antes de morir por las heridas sufridas. Por suerte, el que se convertiría en mi salvador andaba por allí y, mientras tú esperabas adormilado a que llegasen los equipos de emergencia, él me consolaba y me hablaba de lo que iba a hacer conmigo una vez llegado el final. Mi cerebro absorbió la información como una esponja, y todos y cada uno de los puntos me parecieron maravillosos.
-¿Quién era ese ser tan altruista? –Blanco Omega siente como sus ataduras comienzan nuevamente a ceder, pero necesita tiempo, necesita ganar tiempo para lograrlo-. Le debes estar muy agradecido.
-Iván Krilenko. Esperó a mi entierro con paciencia casi infinita y, tras el mismo, se adentró en el cementerio y, sin importarle nada más allá que la ciencia y mi propio bienestar, profanó mi tumba y mi cadáver recién sepultado, cortando mi cabeza limpiamente, con la precisión de un experto cirujano.
-¡Dios, eso es asqueroso! –Manoli siente que va a vomitar, pero se contiene ante la mirada que le lanza su captor.
-¡No, señorita Ortega! Eso fue el principio de mi verdadera vida. Una vida llena de poder casi infinito.
-¿Y cuándo te volviste majareta?
-¿Me estás llamando loco, maldito bastardo? –Furioso, Tecnócrata hace recorrer varios miles de voltios a través del cuerpo de Blanco Omega-. ¿Loco por querer tener lo que me pertenecía por derecho propio? ¿Loco por querer lo que me arrebataste por una simple cuestión de suerte?
-Vale, tío, vale. He captado la indirecta. No te volviste loco. Digamos que ya eras un pelín envidioso antes del accidente. ¡Pero no es culpa mía que me escogiesen a mí para toda esa mierda de Blanco Omega y de las Fuerzas Intergalácticas! ¿Acaso crees que esto es un chollo?
-¡Necio, maldito necio! ¿¡Te atreves a renegar del poder que te fue concedido!? Eso no hace si no confirmar lo que ya sospechaba… ¡Eres indigno de llevar el manto de Blanco Omega sobre tus espaldas!
-Bla, bla, bla –nuestro joven héroe casi a logrado zafarse de una de sus ligaduras, pero su rival está demasiado encima de él como para no darse cuenta de sus movimientos-. El tal Krilenko, ¿trabajaba solo?
-No, tenía un ayudante. Un tal Bruno. Un tipo enorme y silencioso.
-Conozco al tal Bruno. O, mejor dicho, lo conocí. Digamos que era el hermano mayor de esos androides que tú llamas tecnoides.
-¿Quieres decir que era un robot? –Jorge parece realmente sorprendido ante tal descubrimiento, tanto es así que se olvida por un momento de sus tres cautivos. Situación que Blanco Omega aprovecha para romper del todo la ligadura de su mano derecha.
-¡Por fin! –Una vez con la mano libre, y antes de que el villano pueda reaccionar, el joven enmascarado lanza una ráfaga de energía granate contra el rival, tomándolo por sorpresa y haciéndole caer contra una de las consolas de control, siendo recorrido su metálico cuerpo por decenas de miles de voltios, dejándolo momentáneamente inutilizado.
Después, Blanco Omega se afana en desligarse de las ataduras de la mano izquierda y de los pies para, seguidamente, hacer lo propio con sus progenitores.
-Mamá, papá, salid de aquí cagando leches.
-Pero tú… -Su madre le acaricia la mejilla con gesto tierno y maternal.
-Yo me sé cuidar, ya lo sabes, por mucho que Jorge diga, la Fuerza Omega hizo bien en escogerme a mi y no a otro.
-Manoli, ya has oído al chaval –Daniel, impaciente, toma la mano de su exmujer y la arrastra hacia lo que él cree es la salida del complejo subterráneo-, dejemos que se encargue él del resto.
Mientras, Tecnócrata va recuperándose poco a poco de los daños sufridos por la descarga eléctrica…


































CAPITULO 4º
TECNOCRATA LIBRE

Tecnócrata, finalmente, consigue recuperarse de la descarga eléctrica sufrida, a tiempo para ver como Manoli y Daniel logran escapar del subterráneo ayudados por su hijo Aitor Daniel, más conocido como Blanco Omega. Sin embargo, no parece importarle demasiado y, ante el asombro de su rival, ríe burlón.
-¿Crees que están a salvo?
-Si los tocas, te mato –Furioso, Blanco Omega se dirige también hacia la salida del laboratorio excavado en la roca bajo el cementerio torrentino.
-¡Nunca estaréis a salvo! Ni tú, ni tus seres queridos estaréis jamás a salvo a partir de ahora. Pronto todo el mundo sabrá quién es Blanco Omega, todos tus enemigos sabrán quién eres, Aitor Daniel. Quizás así sepas valorar de verdad la importancia de ser quien eres.
-Repito, si te acercas a cualquiera de mis seres queridos, te buscaré hasta el Infierno, y acabaré contigo –dicho esto, el joven sale del complejo subterráneo para encontrarse con sus padres que le esperan fuera.
-¿Estás bien, cielo?
-Sí, mamá, estoy bien. Ahora avisaré a la Policía para que ellos se encarguen de ese tarado.
Después, se vuelve hacia su padre y se ofrece a llevarlo hasta Cheste.
-Pero agárrame bien, no quiero acabar estampado contra el suelo.
-Tranquilo, papá, no es la primera vez que llevo pasajeros conmigo.
Unas semanas más tarde, después de que los destrozos de casa de Manoli han sido reparados.
-Aún no me creo que me ocultases que tu hijo es Blanco Omega –una enfurruñada María José habla con la dueña de la casa.
-Ya he intentado explicártelo. No es cuestión de que te lo haya ocultado, eso lo decide la Fuerza Omega no yo, ni Aitor. La Fuerza Omega decide quién recuerda y quién no la verdadera identidad de Blanco Omega.
-¡Pues menuda aguafiestas es esa Fuerza Omega!
-Sí, ya ves, los poderes cósmicos siempre hacen lo que les da la gana.
Mientras, en la sección para supervillanos de la cárcel de Picassent, sección inaugurada hace dos años por Dama Eléctrica…
-El prisionero S-1234 exige hablar con su abogado de oficio, al parecer quiere hacer un trato –Uno de los guardias de la prisión camina junto al Alcaide de la prisión mientras le comunica la petición de Tecnócrata.
-De acuerdo, está en su derecho –Ferrán Colomé, Alcaide de la prisión, asiente con un movimiento de su calva cabeza-. Hemos de admitir que se trata de un prisionero modelo, hasta el momento no ha dado mayores problemas.
-Sí, Señor, pero no me negará que pone nervioso a los guardias, yo me incluyo –el guardia llega hasta la puerta del prisionero y se asoma a través del pequeño ventanuco de la puerta metálica reforzada.
-No lo niego. Este individuo dice poseer conocimientos muy importantes sobre Blanco Omega, pero se niega a hablar y yo, por el bien de nuestro joven héroe, espero que no lo haga nunca.
-Hola, Alcaide –Tecnócrata sonríe desde el interior de su celda especial-. ¿Ha pensado en mi petición?
-Sí, Tecnócrata. Hemos accedido a tu petición, mañana podrás hablar con tu abogado.
-Gracias, Alcaide, pensaré en usted en mis oraciones.
Esa misma noche, en Torrente.
-Es bueno volver a la tranquilidad, sólo unos cuantos rateros despistados que no se han enterado quién manda aquí –Blanco Omega sobrevuela la ciudad a baja altura mientras patrulla en compañía de Yin-Yang.
-¿Cuándo piensas decírmelo?
-¿Decirte qué?
-Ya sabes, tu verdadera identidad. Se supone que somos amigos.
-Ah, eso –Blanco Omega sonríe con aire condescendiente a su amigo oriental, y añade-. Ya veremos.
-¡Oye! Seguro que a tu novia se lo has contado.
-¡Chist, calla! –Con un gesto, el joven enmascarado pide silencio a su compañero, al tiempo que señala hacia una gasolinera cercana a la entrada de la ciudad-. Tenemos trabajo.
-Pero… -Cheng se encoge de hombros, resignado ante la situación, y se dispone a entrar en acción.
09:00 horas del día siguiente en la prisión de Picassent…
El abogado de oficio designado al llamado Tecnócrata entra en la sala insonorizada y espera a que llegue su cliente.
Cinco minutos más tarde…:
-Hola, señor Tecnócrata. ¿Le tratan bien aquí?
-Oh, sí, de puta madre –el criminal se sienta en la silla y sonríe al funcionario.
-Bien, ¿de qué quería hablarme? –El abogado abre su maletín y comienza a extraer papeles y documentos.
-De nada. Sólo quería comprobar lo idiotas que sois los humanos –antes de que el abogado o el guardia de seguridad puedan reaccionar, Tecnócrata se mueve a la velocidad del rayo, haciendo brotar de las puntas de sus dedos sendas descargas eléctricas que acaban con la vida de ambos funcionarios.
Después, es pan comido para el asesino salir de la habitación insonorizada y llegar hasta las celdas de otros dos supervillanos y liberarlos, tras asesinar a todos y cada uno de los guardias que intentan detenerlo.
-Maestro Golpeador, Maestro Cortador, sois libres para hacer lo que os plazca –el criminal sonríe a los hermanos Martínez, que asienten con la cabeza-. Pero, antes, me gustaría pediros un pequeño favor.
-¿De que se trata? –Álvaro Martínez sale de la celda y contempla la masacre causada por su libertador.
Tras escuchar la petición del cyborg, ambos hermanos salen de la prisión, dejando solo a Tecnócrata.
-¿A mí no piensas liberarme?
-Ah, Dama Eléctrica, ¿verdad?
-Sí, así me llaman.
-Lo siento, pero me basta con mis poderes eléctricos, ahora, calladita si no quieres que me encargue de ti también.
-¡Qué te jodan, maldito bastardo!
Y así, el villano abandona también la prisión, dejando a Dama Eléctrica maldiciendo e insultándolo.



CAPITULO 5º
BLANCO OMEGA… ¡NUNCA MAS!

Maestro Golpeador y Maestro Cortador llegan a Torrente y se disponen a cumplir la petición de su nuevo aliado, el cyborg llamado Tecnócrata.
-¿Quién crees que será esa tal Manoli Ortega? ¿Qué relación crees que tendrá con Blanco Omega?
-¡Yo qué sé! –Cortador se encoge de hombros ante la pregunta de su hermano mayor-. Sólo sé que ese tal Tecnócrata nos ha liberado y que se lo debemos, además, tengo ganas de un poco de acción y ahora es de día, no creo que Blanco Omega venga a molestarnos.
Y, cinco minutos más tarde, en la guardería donde trabaja Manoli…
-Muy bien, señora. Alguien nos ha enviado a por usted, y no nos vamos a ir sin usted.
-De acuerdo –Manoli, dando muestras de gran entereza, simplemente pide a una de las señoritas que trabajan para ella que se haga cargo de los pequeños-. Pero soy señorita, no señora, y sé andar por mi misma.
Mientras, en las oficinas donde trabaja Daniel Díaz ocurre algo muy similar a lo antes descrito, pero esta vez es Tecnócrata el protagonista principal.
-¿Creíais que os ibais a escapar tan fácilmente de mí? ¡Andando!
-Sin empujar, se andar solito –También Daniel demuestra una calma y entereza fuera de lo común, tanto es así que se permite dirigirse a uno de sus compañeros y pedirle lo excuse ante el jefe.
Y así, al mediodía, cuando Aitor Daniel acude a su casa a comer desde el Politécnico…
-¿Mamá? Ya estoy en casa, ¿qué delicias me has hecho hoy de comer? –El joven se sienta en el sofá a ver la tele, quedando mudo al ver en las noticias la huida de Tecnócrata, tras asesinar a más de una docena de guardias de la prisión y soltar al menos a otros dos reclusos aún sin identificar.
En ese momento suena el teléfono fijo, como preludio de algo muy, muy malo.
-¿Sí, diga?
-Hola, viejo “amigo”. ¿Quieres saber dónde están tus padres?
-¡Maldito hijo de puta! ¡Si les has hecho algo…!
-Tranquilo, Aitor, tranquilo –Tecnócrata habla con la tranquilidad del que sabe que tiene el control completo de la situación-. Ellos están bien, pero no te aseguro que lo estén durante mucho más tiempo, mis aliados se están empezando a poner nerviosos, y no respondo de lo qué pueda pasar.
-¿Dónde están, dónde los tienes? –Aitor Daniel hace un titánico esfuerzo por mantener la calma ante la desesperada situación, debe ganar tiempo por sus padres.
-Ah, no. Así no vale, debes venir como Blanco Omega si no…
-¡Sabes que eso es imposible! La transformación sólo es posible de noche.
-¡Mentira! Sabes que he seguido tus pasos desde el principio de tu carrera superheroica y que sé que al menos en una ocasión se te permitió transformarte en Blanco Omega a plena luz del día. Tienes hasta las 17:00 horas. Si a esa hora no te has transformado, ellos mueren.
-¡No, esperaaa! –Aitor Daniel queda gritando al teléfono ya mudo después de que su rival halla colgado.
Temblando de ira y de desesperación Aitor Daniel decide buscar ayuda en aquellos en quien más confía, sus amigos y su Tutor, aunque eso represente contar su secreto a alguien que aún no sabe nada.
Y así…
-Señora Li, ¿está Cheng en casa?
-Sí, ¿quién eres? Creo que no te conozco.
-He venido a cenar al restaurante unas cuantas veces. Tengo que hablar con Cheng, es urgente, por favor.
-De acuerdo, de acuerdo –medio refunfuñando, la mujer entra en la casa y, poco después, Cheng sale al rellano de la escalera. Parece confuso.
-Hola, eres Aitor Daniel, si mal no recuerdo. Te he visto con tu novia en el restaurante –Cheng, que ignora que está hablando con Blanco Omega, tiende la mano a nuestro protagonista-. Me ha dicho mi madre que me buscabas.
-Sí. ¿Puedes salir un momento? Tengo algo que contarte…
Y, cinco minutos más tarde…
-¿¡Me estás diciendo que tú eres Blanco Omega!?
-¡Chist, baja la voz!
-¡Joder, tío, esto es una pasada!
-Lo sé, lo sé –Aitor trata de calmar a su amigo, en un intento por explicarle la situación.
Cuando finalmente lo logra, el joven chino escucha todo el relato con suma atención.
-¿Tienes alguna idea de dónde pueden estar?
-No, pero sé de alguien que quizás me pueda echar una mano.
-De acuerdo, ¿qué quiere que haga por ti?
-Sólo que estés atento al móvil. Cuando sepa algo te avisaré –dicho esto, Aitor monta en su ciclomotor y marcha hacia Valencia, en busca de Ismael Beltrán.
Una vez en casa del joven genio y tras explicarle a él también lo de su doble identidad…
-¿Quieres que averigüe, mirando las grabaciones, si ese tal Tecnócrata poseía alguna otra guarida aparte de la gruta subterránea bajo el cementerio?
-Eso es. ¿Puedes ayudarme?
-Podemos intentarlo. ¿Cuánto tiempo dices que nos queda?
-Menos de dos horas, date prisa, por favor.
De repente, Aitor Daniel tiene una idea, desesperada quizás, pero una idea.
-¿Tienes ya el prototipo generador de energía Omega?
-Le estoy dando unos últimos retoques, pero sí, ya está funcional –Beltrán mira, incrédulo, a su invitado-. Espera, ¿no pensarás exponerte al generador, verdad?
-Tecnócrata quiere a Blanco Omega a las 17:00 horas, y lo va a tener.
Mientras tanto, a varios kilómetros de Valencia, cerca de Torrente, en una vieja factoría abandonada.
-El tiempo pasa, señores. ¿Llegará Aitor Daniel a tiempo para evitar la tragedia?
-¿Por qué haces esto, Jorge? –Manoli, colgada por las muñecas de una viga a varias decenas de metros del suelo junto a su exmarido, hace un esfuerzo por mantener la calma e intentar convencer al criminal-. Fuisteis amigos desde el Instituto.
-Eso es, señorita Ortega, fuimos. Dejamos de serlo cuando la Fuerza Omega lo escogió a él y a mi me dejó morir en aquel accidente.
De vuelta a Torrente, a la casa de Manoli y Aitor Daniel, este último rebusca en su armario el traje de Blanco Omega que le confeccionara su madre, por si surgía una emergencia, tiempo atrás. Ya ha sido expuesto al aparato de Ismael Beltrán y espera que el engaño funcione. Tan sólo queda esperar a que el joven científico le llame para darle la localización de sus padres y sus captores.
Mientras, él hace una llamada a su novia.
-¿Ylenia? Escúchame con atención, necesito a Ladrona de Medianoche.
-P-pero, son las cuatro de la tarde. ¿Qué pretendes?
-Salvar la vida de mis padres –hace una última llamada a Javi, el amigo de su madre ya que los poderes de Emperador Kanh pueden serle de ayuda, y espera a las noticias de Ismael Beltrán.
Finalmente, a las 16:45, Beltrán hace la esperada llamada…
-¿Sí, dime?
-Creo que lo tengo, tus padres están en una vieja fábrica en el polígono de Torrente, es una nave alta y medio en ruinas, a la entrada del complejo industrial, cerca de una gasolinera.
-¡Gracias! –Aitor Daniel cuelga el móvil a toda prisa y, sin importarle si la gente le ve o no, sale volando por la ventana de su dormitorio. De momento la falsa Fuerza Omega lograda por Beltrán parece que funciona, ahora sólo queda esperar a que engañe a Tecnócrata.
“¿Dónde está la puta fábrica?” –Nuestro joven héroe tarda en encontrar su destino entre la multitud de empresas del polígono industrial de su ciudad, pero cuando lo hace, se lanza prácticamente en picado hacia el lugar.
Son las 17:00 menos dos segundos cuando Aitor Daniel, con el falso traje de Blanco Omega penetra en el viejo edificio industrial, haciendo añicos un viejo ventanal de cristal.
Son la 17:00 en punto cuando Aitor Daniel, con el falso traje de Blanco Omega localiza a sus padres y a su captor.
Son las 17:00 y dos segundos cuando Tecnócrata ordena al Maestro Cortador cortar las cuerdas que sujetan a los dos prisioneros, provocando que se precipiten al vacío, hacia una muerte segura.
Y el tiempo se detiene.
Y las piernas de Aitor Daniel no responden mientras ve caer a sus padres y estrellarse contra el suelo.
Y, cuando por fin reacciona, sólo puede gritar…
-¡Túúú, maldito hijo de perra mentiroso!
-¿¡Te atreves a llamarme mentiroso a mí!? –Tecnócrata se acerca a su rival y, tomándole la cara inundada de lágrimas entre las manos, le espeta-: Te pedí a Blanco Omega, y te has burlado de mí. ¿Quién es el mentiroso, eh, quién?
Y entonces, Aitor Daniel, explota con la rabia acumulada durante las últimas horas, y su puño describe un arco perfecto hasta incrustarse en la barbilla de Tecnócrata, y éste se ve lanzado hacia atrás, cayendo, inconsciente, sobre un montón de chatarra oxidada.
En ese momento, los tres amigos disfrazados de la familia Díaz Ortega llegan a la vieja fábrica abandonada.
-¡Aún respiran! –Se escucha la voz de Emperador Kanh tras examinar los cuerpos inertes de sus dos amigos-. Pero debemos darnos prisa.
-Coge a mi padre, yo cogeré a mamá –Aitor Daniel toma el cuerpo moribundo de su madre y se eleva hacia la ventana rota seguido por Kanh.
Cinco minutos más tarde, en el Hospital General de Valencia en sendas camillas de la sala de urgencias…
-¡Han entrado en parada cardiaca, los daños son múltiples y muy graves, los perdemos, los perdemos…! –El médico de urgencias que atiende a los dos heridos no puede hacer otra cosa que atestiguar la defunción de ambos.
Y, entonces, ocurre algo, algo que sólo puede sentir Aitor Daniel…
-Blanco Omega, escucha.
-¿Eh, quién?
-Me has servido bien durante estos dos años, has sido un digno portador de la Fuerza Omega, por eso quiero recompensarte, pero a cambio deberás renunciar a Mí…
-¡Lo qué sea! –Aitor Daniel todavía no ha podido discernir quién le habla, pero algo le dice que no es humano.
-Toma las manos de tus padres un momento –el joven, aún vestido con el traje de Blanco Omega, hace lo que la voz le dice y, acto seguido, comienza a notar como la energía fluye por sus manos hacia los cuerpos sin vida de sus progenitores.
-¿Qué hace ese chico? –Los médicos no creen lo que ven sus ojos cuando los cuerpos inertes y destrozados comienzan a moverse bajo las sábanas.
-¿D-donde estoy? Uau, me duele todo el cuerpo –aturdida, Manoli aparta la sábana de encima de su rostro y clava sus ojos en su hijo.
-Hola, mamá, hola, papá. ¿Cómo estáis?
Y, después de esto, el estallido de cegadora luz granate.

¿FIN?


EPILOGO 1º


-Entonces, ¿ya no volverás a ser nunca más Blanco Omega? –Manoli se recupera en casa de lo que parece haber sido un leve accidente doméstico. No recuerda nada de lo ocurrido en la fábrica abandonada a manos de Tecnócrata, aparentemente.
-No, mamá, eso se acabó.
-Oh, vaya, lo siento.
-No lo sientas, ahora tendré más tiempo para mí mismo, incluso puede que pille a Ylenia y nos tomemos un año sabático, quizás hagamos un viaje, un largo viaje.
-Siento que por mi culpa hayas perdido tus poderes.
-No digas eso, mamá. Tú y papá sois más importantes que la Fuerza Omega –Aitor Daniel enarca una ceja en actitud entre confusa y sorprendida-. Espera un momento, ¿recuerdas lo ocurrido?
Su madre se limita a sonreír…

EPILOGO 2º

En la cárcel de Picassent, el Alcaide Colomé recibe de nuevo a sus tres inquilinos fugados.
Tecnócrata maldice por lo bajo mientras soporta las burlas de Dama Eléctrica.
-Bienvenidos de nuevo a mi humilde centro penitenciario, espero que esta vez su estancia sea más larga, haremos todo lo posible por que así sea.
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