int(1) Relatos de Terror: La Misteriosa Aventura de Phill




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19/11/10
Darkdose

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La Misteriosa Aventura de Phill
Phill, fue encomendado por su abuelo para un misión, sin saber que esta tendría un final inesperado.
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Hoy es un día negro para Phill. Mientras estaba en el colegio, normalmente en clases, se le acercó el director con una notable cara de preocupación.
Lo hizo pasar a la oficina de forma muy amigable, cosa que Phill ya sospechaba y veía algo venir. Entonces, sin vacilar mucho, el director le comunicó la trágica
noticia. Su abuelo, había muerto. Había sido esta mañana, mientras Phill se encontraba en el colegio. Aparentemente, de un paro cardiáco.

-Sé que es duro... Debes tener fuerzas pequeño.

Phill era incapaz ahora de levantar la mirada, y observar a aquel que intentaba darle ánimos. Era todo muy repentino. Sólo ayer se encontraba con su abuelo, sentado
en sus rodillas. Éste solía contarle cuentos maravillosos, que ahora sólo existen en el corazón de Phill. El abuelo no hablaba con nadie más, y sus ojos eran su nieto.

-Phill. Sé que es duro. Mira, cuando murió mi padre yo tambien me sentí muy triste. Pero debes seguir adelante...
-"No puedes haber muerto así como así abuelo. No puedes haberme dejado sin siquiera despedirte"... -Pensaba para sí mismo Phill.

Entonces por los pasillos Phill percibió la voz de su padre, junto a los sollozos de su madre. En ese momento, Phill se preguntó si podía ver a su abuelo...
-¿Puedo?. Preguntó.
-Bien, estaba por decirte que fueras a buscar tus cosas al salón. Sí. Si puedes.

Entonces Phill fue a buscar su bolso al salón para dirigirse a casa junto a sus padres, mientras éstos hablaban con el director:
-Nos sentimos pésimos como padres... -Decía la mamá de Phill mientras el padre sólo la miraba y callaba- Creemos que no hay mucha comunicación con nuestro
hijo. Él sólo se entendía con su abuelo, y ahora que ha muerto...
-Deben hacer que el chico ahora mire hacía adelante... -Dijo el director- Ahora debe aprender a continuar con la vida, aunque lo más preciado se le haya ido.

Una vez Phill se encontraba en la casa, se había encerrado en su cuarto. Trataba de no llorar, pero las lágrimas se asomaban maliciósamente amenazándolo. Sintió
unos golpecitos en la puerta. Se reusó a abrir, pero entonces su mamá que se encontraba del otro lado, dijo que tenía algo para él... Que le había dejado el abuelo.
Los ojos de Phill se esperanzaron, y abrió la puerta. Allí estaba su mamá con una extraña cajita en las manos.

-Te la ha dejado tu abuelo. Dijo que sólo tú la podías abrir...
-¿Segura que no la has abierto?
-No. -Dijo la madre- Sé fuerte hijo.

Phill ya estaba cansado de todo el mundo dándole ánimos. Si no podían traer a su abuelo a la vida otra vez, no servía de nada.

PARTE 1 - LA PRIMERA HISTORIA.

Una vez en la paz de su habitación, abrió la cajita. Allí había algo que no se esperaba. Por una parte, había una nota. Podía esperarse de su abuelo eso, pero luego
había un video. ¿Qué haría él con un video?.
Se dedicó a leer la nota. En ella decía:
"Querido nieto. Cuando yo ya no esté, seguramente ya estarás leyendo esto. Esta cajita esconde una historia, una historia que te llevara a otra historia
hasta que encuentres el final. Éste, te brindará las respuestas a tus preguntas. Cuando te sientas listo, puedes ver el video y comenzar con la aventura.
Recuerda mi nieto, que siempre estoy contigo, y pronto nos reuniremos"
-"Pronto nos reuniremos". Phill no le tomó el verdadero peso por ahora a esta frase, quizás aún no sabía lo que le esperaba. De todos modos, Aún no se sentía listo.
Podría haber visto el video ahora el solo en su sótano. Pero eso le quitaría la emoción, pues planeaba invitar a sus amigos para revisarlo. Sin embargo, al llamar a
Laura y después a Nicolás, éstos no se encontraban en casa. Se encontraban de paseo con su familia, y aún no se habían enterado de la muerte del abuelo de Phill.
Tuvo que esperar, una semana entera antes de revisar el video, tiempo en el que se llevó a cabo el funeral. Allí, Phill creyó ver por última vez la cara de su abuelo.
Lo único que le llamó la atención, además de verlo muerto, fue que tenía una sonrisa en su rostro. Lo raro, fue que sólo Phill parecía percibirla, pues cuando percató
de esto a sus padres, ellos lo corrigieron diciéndole que no inventara bromas en este momento serio.

Conforme había pasado la semana, y sus amigos se encontraban de vuelta, Phill los llamó informándoles primero sobre la muerte de su abuelo, y luego les dijo
que su abuelo le había dejado algo que lo tenía muy intrigado. Los amigos llegaron al anochecer, y los tres se reunieron en el sótano. Allí, Phill con la cajita en manos,
se dispuso a abrirla frente a sus amigos de confianza.

-Me pregunto que te habrá dejado tu abuelo... Su muerte me tomó por sorpresa. Dijo Nicolás.
-A mi también, pero no fuimos los únicos -Respondió Laura- Un ataque al corazón siempre llega en el momento impredecible.

Entonces Phill abrió la caja, mostrándoles el video. Este tenía una etiqueta sobre él. Decía: "Esta es la primera historia".
-Como ven, me ha dejado un video. No tengo ni idea de lo que contenga. Dijo Phill.
-¿Qué esperamos?, vamos a revisarlo. Respondió Nicolás.

Entonces, Phill se acercó a la antigua televisión del sótano. La chatarra era tan vieja, que hasta costaba encontrarle el botón de encendido. Por suerte, contaba con
un VHS, para ver películas en el mismo formato en que el abuelo le había dejado el video. Phill no perdió más tiempo, e introdujo la cinta.

-"A veces la verdad se esconde en el reverso de las cosas. Venimos de la verdad, y ésta nos hace burla frente a nuestros ojos. A veces, es necesario hacer un
Flashback, para ver ciertas cosas que el presente no te puede mostrar. En los tres tiempos, el pasado es el que esconde los secretos del presente y futuro"

Era un tipo oscurecido con algún tipo de efecto de cámara, pues se veía como una sombra, sin embargo, podía apreciarse que era un hombre el que hablaba.
Éste, estaba de pie, pero luego, se sentó en una especie de trono que había trás él, muy desgastado por cierto.

Los chicos quedaron observando al hombre. Aquella sombra descansando en el trono, mantuvo silencio por un período de tiempo, luego, ante la impresión de los
que observaban, con una velocidad de lengua impresionante, comenzó a hablar en una lengua extraña. Entonces, después de haber terminado su discurso en esta
extraña lengua, se levantó del trono y apagó la cámara que lo filmaba. Allí entonces terminó el video.

Quedaron sin entender nada.
-¿Porqué mi abuelo me dejaría algo que no entiendo? Preguntó Phill.
-No lo sé. Quizás si lo entiendes, pero debes concentrarte más.
Entonces Phill pensó un rato. Meditó sobre las palabras que decía este hombre en el video, en el lenguaje por lo menos que Phill podía entender.
-"A veces, es necesario hacer un
Flashback, para ver ciertas cosas que el presente no te puede mostrar"... "Sí... Ya lo tengo" -Se respondió a si mismo.
-Laura... Pon la cinta en reversa. Creo que ya he develado esto.

Entonces Laura puso la cinta marcha atrás. Las imagenes ahora no coincidían y no parecían tener ningún mensaje, en cambio, el audio...

-"En la gruta... Cerca del bosque... Yace, la segunda historia"
-Más claro que el agua. -Respondió Nicolás- Lo has hecho Phill.
-Sí, pero ahora hay otra pregunta... ¿A qué se refiere con la gruta del bosque?
-Quizás, la caverna en la cual jugábamos cuando pequeños.
-Claro, debí haberlo suponido. Buen aporte Laura. Respondió Phill. Entonces, se dio cuenta que sin sus amigos, esto se le habría hecho muy difícil...
La noche comenzaba a hacer de las suyas, pintando el cielo oscuro. Así nunca iban a encontrar la gruta en el bosque, por lo que decidieron dejar la segunda parte
para mañana al amanecer.


PARTE 2 - LA SEGUNDA HISTORIA.


Al otro día, Phill se levantó a eso de las doce del día. Su madre se encontraba en casa.
-Voy a dar un paseo mamá.
-No te alejes mucho.
Tras estas breves palabras, Phill salió de la casa para ir a buscar a sus amigos. Una vez todos listos, se encaminaron hacía el bosque, que por cierto, no quedaba
nada de lejos.
Cuando llegaron hasta la boca de la cueva, ésta se veía más tenebrosa que nunca. La luz no penetraba en ella, por lo que era necesario usar linternas. Antes de
entrar, Nicolás les contó que en esta cueva, una mujer había sido violada y después asesinada. No se descartaba que el espíritu de la mujer se encontrara allí, pero
no era tiempo de creer en esas cosas ahora.
-Vamos. No se preocupen. Dijo Phill.
-Yo me quedaré aquí afuera a vigilar. Se supone que no debemos entrar a este tipo de cuevas, por eso es mejor qeu yo vigile...
Nicolás quizás hubiera hecho un comentario llamando gallina a Laura, pero Phill evitó este tipo de comentarios, pues tenía sabido que Laura podía incluso llegar a
ser más valiente que Nicolás. Por lo tanto, el quedarse afuera no era una excusa, sino una buena forma de prevenir un buen castigo si es que los llegaban a encontrar
los padres estando allí.

Con linterna en mano, y con Nicolás atrás, también con su linterna, Phill se abrió camino por entre la cueva. Esta cueva era más como un túnel, pues sólo se
avanzaba derecho. No tenía caminos horizontales. Al llegar al final, había una gran muralla que cerraba el paso. Allí, había una placa de oro con una inscripción.
En ella se leía:
"Cuando el alma de la joven desgraciada se haga sentir, No dejarás al miedo poseerte, sino apagarás tu linterna. De esta forma, el camino se revelará"
Entonces, unos leves gemidos se sintieron. A los chicos se les comenzaba a poner la piel de gallina, pero Phill insistió en que debían de ser fuertes.
Un escalofrío que no los dejaba estar quietos, sino sólo temblar, se apoderó de ellos. Pero aún así, Phill usaba toda su fuerza psicológica para sobrevivir.
-Si los espírutus no tienen cuerpo, no nos podrán atacar... Tranquilízate... Le dijo a Nicolás. Pero ambos temblaban.
-No puedo aguantar más... Respondió Nicolás. Entonces, al ver el intento de huida de Nicolás, Phill lo cogió del brazo, y le tapó la boca para evitar que éste
gritara llamando más aún la atención del fantasma.
Este ser, comenzó a tomar una forma más clara frente a ellos. Incluso podían ver la cara de la mujer llorando frente a ellos. Era un sentimiento realmente aterrador,
tenían a un fantasma lamentándose frente a ellos. Las energías negativas comenzaban a penetrar en los cuerpos de Phill y Nicolás, haciendo que comenzaran a sudar
y a temblar descontroladamente. Phill casi llorando de terror, sólo atinó a abrazar a Ignacio y apagar las linternas. Pero aún así, el fantasma parecía no desaparecer
e incluso podía verse en la oscuridad.
-¿Qué haremos?... No quiero morir. Dijo Nicolás.
-No morirás... Respondió Phill.
Entonces, el espíritu de la mujer se acercó aún más a la cara de los chicos. Les dio un tremendo grito de desesperación que les retumbó en los oídos, y luego levantó
la mano haciendo ademán de atacarlos. Los chicos casi se dieron por muertos en ese momento. El sudor y las lágrimas inundaban sus rostros. Pero en ese momento,
al ver que su fantasmal mano sólo atravesaba a los chicos, la pobre y desgraciada alma en pena se resignó y desapareció entre las tinieblas.
-Se ha ido... Ha terminado. Respondió Phill secándose las lágrimas.
-Nunca más volveré a dormir... Dijo Nicolás.
Entonces, ante el asombro de los chicos, la muralla fue tragada por la tierra. Allí, se abrió un nuevo camino. Continuaron avanzando, y llegaron a una especie de
refugio ubicado en la cueva. Allí, había una cama. Al lado de esta, un velador. En otra parte, había un mueble con compartimientos y una máquina de escribir encima
acompañada de una lámpara. Phill y Nicolás se acercaron para inspeccionar el cuarto. En el suelo, había un montón de tinta desparramada y una nota. Phill cogió
la nota y la leyó:
"Phill. Esta es la segunda historia que has dado por terminada. Ahora ve al velador y encontrarás algo"
Phill se dirigió hacía el velador ubicado al lado de la cama. Allí dentro, había un libro. En el título ponía:
"La tercera y última historia"
Phill se había decidido a leer el libro, pero antes de poder ojearlo, y al parecer tenía unas tres páginas, se dio cuenta que a las linternas se le acababan las baterías.
Afuera, aunque era de día, la cueva era tremendamente oscura, por lo que debieron conseguir baterías y continuar después con la aventura.


PARTE 3 - LA HISTORIA FINAL.


Hoy es el tercer día de la búsqueda, y día de develar la historia final. Phill se encontró con sus amigos en el huerto de su casa, dispuestos a revisar el libro.
Como se mencionó anteriormente, éste sólo contenía tres páginas, y eran dibujos exactamente. En el primero, estaba el dibujo de un oscuro cementerio plagado
de tumbas. Este cementerio fue el cementerio donde fue a parar su abuelo. Phill lo reconoció enseguida. En la segunda hoja, aparecía dibujado una especie de mina
subterránea, con unos seres diminutos llendo de aquí para allá extrayendo materiales. En la tercera hoja y última, Aparecía un chico exactamente igual a Phill
contendiendo un cofre entre sus manos.

-Bastante curioso... Como aquí indica, debemos ir hacía el cementerio.
-Los cementerios me dan bastante miedo. Indicó Laura.
-No te preocupes, estaremos contigo -Dijo Nicolás- Phill... Yo no sé como terminará esto, pero... ¿compartirás una parte del tesoro conmigo?
-Claro. Ustedes me han sido de mucha ayuda, sin ustedes no podría haber llegado hasta aquí.

Una vez en la entrada del cementerio, vieron un viejo roble con una nota pegada sobre él. Phill leyó claramente: "La tercera historia comienza aquí", y abajo de
la nota, habían unos garabatos hechos al parecer, con lápiz labial. Se podía distinguir la palabra y el número; "Tumba y 666".
-Tumba número 666. Dijo Laura.
-Exacto. Dijo Phill.

Al momento de llegar a la tumba, en el epitafio había otro texto. En él decía:
"Ahora que has encontrado esta tumba, no dudes en entrar en cuanto puedas, pese a los horrores que hay aquí abajo, pues el ángel de la muerte es el mismo quien
custodia esta tumba"
Phill, con la ayuda de Nicolás y Laura, lograron mover la tumba. Allí, en vez de un cadáver, había un hoyo profundo, tan profundo que no se lograba apreciar en
en donde terminaba, pero que contaba con una escalera para iniciar el descenso.
-Vamos... Terminemos esto. Dijo Phill quien bajó de los primeros con Nicolás siguiéndolo.
-Laura... -Gritó Phill a la superficie- ¿No vendrás?, ¿No has leído lo que dice ahí?, ¡Tienes que bajar enseguida o el ángel de la muerte te encontrará!
-No... Prefiero quedarme aquí. Ni en un millón de años bajaría a ese lugar, le tengo terror a las tumbas.
Phill intentó convencerla, pero Nicolás al ver que no había caso lo detuvo.
-Déjala... De todos modos, jamás bajaría aquí.
-Bien Laura, ¡ve a casa!, no te quedes aquí es peligroso.

Entonces Laura desapareció de la vista de Phill y Nicolás. Estos, continuaron bajando por la escalera que parecía interminable.
-Espera... Siento la voz de Laura... ¡Súbamos rápido!
A toda la velocidad posible, volvieron a la superficie. Allí, Laura yacía paralizada del terror junto al roble.
-¿Qué pasa?. Preguntó Phill.
-Mi-mira e-eso...
Entonces Phill recorrió el cementerio con su mirada, y una alma en forma de llama flotaba paseándose por las tumbas. En un abrir y cerrar de ojos, se encontraba
frente a ellos.
-¡Vamos!
Phill se lanzó a la tumba otra vez, deslizándose por la escalera lo más rapido posible con Nicolás siguiéndolo. En un momento, era tanta la velocidad que Phill
perdió el control. Se soltó de la escalera y después perdió la consciencia mientras caía.

Tiempo más tarde, Phill abrió los ojos con dificultad. Allí estaba Nicolás tirado encima de él con los ojos cerrado. Phill parecía no lastimado. Tocó el suelo para
inspeccionar la solidez de la tierra en la que habían aterrizado. Era una especie de arena de carácter blando, que había amortiguado la caída... Y Nicolás, había
amortiguado la caída con Phill al caer encima de él.

-Levántate... Le dijo Phill a Nicolás.
Phill miró hacía arriba. Se podía apreciar la escalera y el túnel por el cuál habían bajado, pero la superficie no se podía distinguir, al estar a demasiada distancia ya.

Se levantaron, y observaron el lugar. Parecía una especie de mina subterránea. Habían velas por doquier, y unos enanitos tal como los expresaba
el libro, se dirigían para aquí y para allá trabajando normalmente con sus picotas y sin percatarse de la presencia de Phill o Nicolás. Se abrieron unas compuertas
en ese momento, y Phill y Nicolás se escondieron tras unas rocas y observaron como otra especie, unos hombrecillos que eran más
altos que estos duendes, un poco más altos que ellos mismos, entraban, cogían a los duendes y se los llevaban a la fuerza, mientras estos gritaban de
desesperación.
Los chicos vieron como los hombrecillos colocaban a los duendes en unos altares. Ahora que se daban cuenta, estos hombrecillos parecían bastante brutos. Tenían
la piel de un color parecido al café, y caras deformadas y eran horriblemente feos y espantosos. Una vez que tenían a los duendes amontonados en los altares,
rezaban en voz alta:
-"Oh gran dios todopoderoso Xuxilbara, carente de videncia, consejero de las criaturas que viven y se alimentan bajo tierra...
Por tu gloria te ofrecemos este merecido tributo"
Unos hombrecillos que tenían unas capuchas de verdugos y una armadura, comenzaron a sacar llave a un portón unas tres veces más grande que ellos y lleno de
cadenas. Phill y Nicolás se preguntaban que cosa podía esconderse ahí para resguardarla con tanta seguridad. Unos terribles gruñidos se dejaban oír...
Entonces, los hombrecillos terminaron de sacar los candados del portón, y de alli salió una criatura terrible con una venda ensangrentada en los ojos. Tenía forma
de pantera, pero de porte sobrenatural, y rasgos de chacal. Esta bestia gigante al verse liberada de su presión, con desesperación y emitiendo gruñidos temibles,
devoró en unos segundos a todos los duendes que se encontraban atados a las cadenas en los altares. Los pobres gritaban, pero esta bestia los engullía enteros.
Luego, no satisfecha con esto, la bestia se devoró a los propios hombrecillos que la habían liberado. Tambien allí habían unas rejas que separaban a otros
hombrecillos que presenciaban el acto del lugar. La bestia intentó devorar tambien a estos espectadores, arañando las rejas que los separaban. Los espectadores
clamaban:
-¡Viva la gran bestia Xuxilbara! Alabado sea y temedle.

A Nicolás el sentimiento de terror se le hizo insoportable. Aquella bestia de pesadillas lo había dejado perplejo. Sin importarle dejar a Phill solo, corrió a más no
poder, y se dirigió a la escalera que llevaba a la superficie por donde habían entrado y no volvió mas. Phill ahora se encontraba totalmente solo.

Entonces, aprovechando que la bestia estaba distraída devorando cuerpecillos de duendes, pasó por su lado siendo lo más silencioso posible, aunque por la forma
en que temblaba, esto requería trabajo. Se dirigió al portón de en donde había sido liberada la criatura, y allí había un camino. Siguió este camino siendo silencioso,
pero a la vez veloz para escapar. Allí habían cuerpos de duendes clavados a la pared sin piel y huesos por doquier conforme avanzaba. La bestia se había dado un
buen festín. Mientras avanzaba por este pasillo, se dio cuenta de que éste cada vez se hacía más estrecho, al punto de que ya ni siquiera podía estirar los brazos.
Entonces, el pánico se apoderó de él cuando sintió las pisotadas de la criatura viniendo tras él.
-Cálmate... Ya todo pasará... Sólo debo llegar al final de este pasadizo... -Se dijo Phill mientras su voz sonaba de una forma dolorosa, presa del miedo...

Cada vez le costaba más llegar al final del pasadizo. Llegó a un punto incluso, en el cual le dolían las costillas pues aquellas murallas lo estrechaban.
Entonces, la criatura ya al estar tan cerca y lista para el ataque, emitió un gruñido. Phill sabía que aquella bestia se encontraba tras de él, pero no podía voltear,
debido a los estrecho del pasadizo. Sólo podía avanzar hacía adelante. Era un sentimiento aterrador. Y en ese momento, para incrementar su desesperación aún más,
al final del pasadizo que ya se encontraba cerca, aparecieron dos hombrecillos más con armaduras y capuchas de verdugos. Éstos, cerraron la reja dejando el
pasadizo sin salida. Phill en ese momento se encontró perdido. Entonces la bestia sin dudarlo, dio un tremendo salto de unos cinco metros, y se abalanzó sobre Phill.
Phill, con desesperación, en un intento por esquivar el ataque, y que quizás podría resultar fallido y terminar en muerte para él, se agachó con las manos entre la
cabeza. Pero para su sorpresa, este ataque no fue a aterrizarle a Phill, sino que más bien, se pasó de largo y la bestia cayó encima de los hombrecillos, devorándolos.
Phill aprovechó que esta bestia era ciega. Y mientras estaba ocupada devorando a los hombrecillos, Phill aprovechó para pasar por encima de ella, para alcanzar
la salida del pasadizo. A Phill se le erizaba la piel mientras pasaba por encima de esta bestia, pero esta no lo percibía. Sólo deseaba Phill que se demorará lo más
posible en devorar a aquellos hombrecillos. Era terrible como crujía sus huesos con su tremenda dentadura...
Entonces, Phill llegó al final del pasadizo. Allí, habían explosivos. La bestia terminó de devorar a los hombrecillos y se lanzó furiosa hacía Phill. Phill ya no sabía
que hacer, ahora estaba rodeado... Hasta que recordó...
En el llavero que le había regalado su padre, tenía un pequeño encendedor. Usó este para encender las dinamitas y se escondió tras unas rocas. La explosión fue
brutal. Xuxilbara voló por los aires y se reventó. Los escombros caían y Phill sólo se refugiaba tras la roca.
Después de despertar, un poco mas conciente ya, vio como todo ahora eran escombros. Allí en el suelo estaban los restos de Xuxilbara, la bestia. Ahora, se
percató de que entre las murallas destruídas, había un pequeño agujero por el que podía entrar. Al ingresar allí, había una escalera de salida que llevaba a la
superficie. Al llegar a la superficie, apareció dentro de un árbol hueco. Otra vez se encontraba en el cementerio, pero ya no había ni rastro de Laura... Ni de
Nicolás, y el ángel de la muerte parecía ya no rondar más...

Ya han pasado muchos días. Phill no le ha contado a nadie lo que ha visto. Las familias de Laura y Nicolás aún buscan a sus hijos, pero Phill no puede revelarles
lo que sucedió. La tercera historia aún estaba inconclusa, y Phill buscaba respuestas...

Ya unos días después, le han avisado a Phill que iría a ver a su abuelo al cementerio. Antes de ir, Phill tomó una siesta en la que tuvó un sueño. Soñó, que
ingresaba a su habitación y allí estaba el ataúd de su abuelo. Justo en medio. Debajo del ataúd, había un pasadizo secreto, que llevaba a quién sabe donde.

Una vez ya en el cementerio... Phill fue a dejarle flores a su abuelo. Entonces, al lado de la tumba había una nota. Aprovechó que sus padres no tenían los ojos
sobre él y la retiró. No perdió tiempo en leerla y en ella decía:
"Cuando estés de vuelta en tu casa, usarás el código que encontraste en la tercera historia. Así, el final se revelará, y aparecerá ante tus ojos la cuarta historia.
Que nunca existió"
Después de leerla se la guardó en su bolsillo de la chaqueta, y se quedó parado frente a la tumba de su abuelo.
-Abuelo... Pronto llegaré al final de esto. Develaré tu mensaje.

Después de estar de vuelta en la casa, y haber tomado su té antes de acostarse, Phill se dirigió a su habitación. Para su sorpresa, allí estaba el ataúd, tal y como
en su sueño. La única diferencia, era que ahora el pasadizo que se encontraba debajo del ataúd estaba protegido con un vidrio, al parecer irrompible. Esto lo
comprobó Phill después de tratar de abrirlo a la fuerza.
Después de estos intentos, se percató que el vidrio también contenía una nota. En ella decía:
"Pronuncia el nombre de la bestia que vaga en los subterráneos del mundo de las tinieblas"
Entonces Phill recordó el discurso de los hombrecillos... "Oh gran dios todopoderoso Xuxilbara, carente de videncia..."
Y Phill pronunció:
-¡Xuxilbara!
Y el vidrio protector explotó en pedazos, sin herir a Phill pero dejando sus trozos por todos lados. Este ruido llamó la atención de los padres y tocaron a la puerta.
Al no obtener respuesta, amenazaron con tirarla abajo y daban golpes con desesperación. Pero ya era demasiado tarde... Phill ya se encontraba dentro de la
entrada bajo el ataúd.
Allí, bajó una escalera que parecía interminable. Entonces, al llegar a la habitación que había allí abajo, no lo podía creer. Allí estaba el cádaver de su abuelo
clavado al piso, entre un charco de sangre. Esta habitación era de un color amarillo oscuro y desgastado, y completamente vacía de muebles. Phill, al observar
esta escena, rompió en llanto, pero el cádaver de su abuelo abrió los ojos y comenzó a mover un brazo. Acercó su brazo a la cara de Phill que yacía llena de
lágrimas, y las secó con su mano, entonces le dijo:
-No llores Phill... Ahora ya has encontrado tu lugar de descanso. No vagarás más por allí... Por fin estamos juntos mi nieto...
Phill en ese momento observo con horror que había una lápida justo al lado su abuelo. Allí decía: "Q.E.P.D Phill Ledger (1994 - 2008).
Phill cayó desmayado al lado del cádaver de su abuelo, manchándose con la sangre que había en el piso. Su abuelo lo abrazó y Phill rompió en llanto esta vez, con
más desesperación...
-Descansa nietito mio... Descansa en paz de una vez por todas...




























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