int(1) Relatos de Terror: La Cosa Bajo Mi Cama




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09/01/11
RockBirth

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La Cosa Bajo Mi Cama
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La Cosa Bajo Mi Cama

Había llegado a mi hogar después de un agotador día de trabajo. Ya era tarde, el tráfico había estado pesado ese día, lo único que pensaba era llegar a mi cama, acostarme y dormir profundamente. Y eso fue lo que hice, tan sólo pisé el suelo de mi casa y directamente me dirigí hacia mi alcoba. Me quité los zapatos y sin desvestirme siquiera, me recosté.
Vivo solo, por lo que mis noches son tranquilas; sin ninguna preocupación. Como es de costumbre apagué todas las luces de mi casa, soy una persona ahorrativa y no me gusta dejar encendido algo si no lo estoy utilizando. Una vez que me aseguré de que todo estuviera en orden, sólo pensaba en dormir. Cerré los ojos… pero entonces, sentí una extraña presencia, no veía nada pues todo estaba oscuro, tampoco escuchaba nada, pero sin embargo sentía que alguien o algo estaba cerca, ¿Qué podría ser? ¿Acaso algún individuo entró mientras no estaba? Más valía asegurarse.
Me levanté y caminé con cuidado para no hacer demasiado ruido y no lastimarme pues el lugar estaba en completa oscuridad, localicé e interruptor y traté de encender las luces pero… no encendían. ¿Qué ha pasado? ¿Se ha ido la corriente? Era raro porque el clima no estaba turbio como para que hubiesen cortado la electricidad de tal manera. Tomé una pequeña linterna que guardo en mi cajón, y la encendí para buscar aquello que no conocía.
Primero me dediqué a investigar mi habitación, pasando la tenue luz de la linterna por todos los rincones con el fin de encontrar algo, pero no obtuve resultado, “Quizás es el sueño” me dije a mi mismo, y al querer volver a dejar la linterna en su lugar, ésta rodó y cayó al piso, apuntando con su luz debajo de la cama. Sin preocuparme me agaché a recogerla, pero cuando volteo la mirada hacia donde apuntada, sentí un escalofrío por mi espalda; vi algo ahí abajo, algo que nunca había visto antes, pero en cuanto mis ojos dieron con ello, desapareció, en un destello. Sólo alcancé a distinguir un extraño resplandor rojo muy débil. Estaba un poco asustado, sacudí mi cabeza un poco para tratar de despertar de esta pesadilla. Dejé todo en su lugar, y volví a la cama.
Pasaron tan sólo unos minutos, y volví a sentir una presencia cercana, abrí los ojos, y traté de levantarme, pero por alguna razón, no podía moverme en lo absoluto, sentía que mi carne pesaba toneladas, como si estuviese hecho de plomo, era angustiante. Quería mover mi cabeza, tan sólo eso para sentirme vivo, pero ni un músculo de mi cuerpo podía tener el más mínimo movimiento, lo único que podía hacer era respirar y agonizar, luchando por moverme. Era imposible, desesperante, no podía hacer absolutamente nada.
Fue entonces cuando escuché unos pasos, primero lejanos, pero se hacían cada vez más fuertes, parecía que lo escuchaba todo al lado mío. Lo peor era que la oscuridad no me permitía ver nada, era como estar completamente ciego, sólo se veía el negro profundo de la terrible oscuridad. Cerré los ojos de nuevo y me dije a mí mismo que era un sueño para tranquilizarme… pero entonces sentí que algo, algo viscoso, algo extraño rozó mi hombro lentamente, como si me estuviese acariciando, y yo con el corazón en la mano traté de gritar, pero estaba de tal manera, que no podía ni siquiera abrir la boca para pedirle a alguien que me despertara de este pesadilla sin final…
Luego sentí unos fuertes respiros sobre mi rostro, unos respiros horrendos, como si una persona enferma estuviese luchando por vivir, se escuchaba como el aire rozaba una garganta seca y maltratada, al punto que se escuchaban como un gruñido escalofriante. De pronto un horrible olor vino desde fuera, un olor tan inmundo que nadie podría soportarlo, era un hedor a azufre, como si algo se estuviese quemando, ardiendo en una intensa llama, luego vino un asqueroso aroma a putrefacción, que provenía desde debajo de mi cama…
Quería llorar, pedir ayuda, peor no podía, estaba totalmente expuesto, me era imposible realizar cualquier cosa, en esos momentos hubiese preferido estar muerto a sufrir ese horrible martirio que me atormentaba, incluso llegué a pensar, ¿Es esto el infierno?.
En el acto, las luces se encendieron, y mis ojos se cegaron por el gran resplandor que vino después de tremenda oscuridad; pero en un abrir y cerrar de ojos, la luz tan clara empezó a cambiar de tono, un tono rojizo, parecía que todo estuviese cubierto de sangre. Después, las luces empezaron a parpadear rápidamente, lo único que podía hacer era ver como a cada instante, la luz iba y volvía. Entre la luz y oscuridad, pude ver como algo salía por debajo de mi cama, algo que se arrastró y estaba ahí tirado en el suelo, justo en el medio de la habitación.
No sé que pudo haber sido lo que vi, pero estaba ahí, en el suelo, mirándome con unos ojos rojos, y una gran sonrisa. Desde esa noche, he dormido con las luces encendidas, rezando por no encontrarme de nuevo, con la cosa que salió debajo de mi cama…
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